Más
de treinta barrios de la ciudad vivieron
esta alegría, a veces un poco desteñida,
de recuperación de una fiesta popular
por excelencia. Mucha espuma, olorcito de
chorizos parrilleros, redoblantes y tambores,
picardía en las canciones y el ritmo
vertiginoso de siempre en el baile de chicas
y muchachos, de pequeños y adultos
mayores.
Por
suerte no se conocieron hechos de violencia
y el mal gusto fue cosa de pocos. En nuestro
barrio,Boedo, la fiesta terminó antes
en el denominado Corso de Boedo II, en la
avenida Belgrano, donde una numerosa concurrencia
se dio cita para seguir los pasos de La
Gloriosa de Boedo, que comparte con la Asociación
Homero Manzi, la organización del
evento y la despedida, hasta 2011, También,
sino oficialmente sí con apoyo de
la parcialidad sanlorencista, se organizó
una fiesta recordando los famosos “carnavales
de San Lorenzo”, frente a la sede
social del club, en Av . La Plata al 1700
en pleno corazón de Boedo.
En avenida
Boedo, en esas dos cuadras principales que
van de Independencia a Carlos Calvo, se
observó una muy buena organización
llevada a cabo por el Centro Murga Los Chiflados
de Boedo, que desde hace ya varios años
viene organizando el corso de Boedo, con
la diferencia que este año la fiesta
fue mayor, ya que la tradición del
paseo y a veces la nostalgia de los mayores,
la existencia de bares y confiterías
y la mayor extensión del recorrido
fueron factores concurrentes para una superior
concentración de miles de personas
de todas las edades. Como siempre, los que
más gozaron fueron los niños.
Se vio desfilar a varias murgas, Los desacatados,
y por supuesto Los Cometas de Boedo, Los
Chiflados de Boedo y Los Dandys de Boedo,
entre otras tantas agrupaciones murgueras.
El estrado levantado de espaldas al pasaje
San Ignacio fue el escenario donde los conjuntos
lucieron el contenido particular de cada
uno de ellos. El domingo 28 de febrero fue
la despedida, con el Centro murga Ilusiones
de una noche que ya llevan siete años
de permanencia, pero aseguran que el sábado
6 de marzo será la despedida final,
con los consabidos abrazos entre los participantes.
También
se realizaron corsos en otros barrios de
la Capital Federal, pero sin el esplendor
de otras épocas. No obstante más
de 100 agrupaciones desfilaron en este Carnaval
2010, un verdadero éxito.
Nuestro medio Nuevo
Ciclo, felicita a todas las agrupaciones
participantes por su actuación brillante
y su amplio despliegue de medios, especialmente
a las Murgas de Boedo. A todos los despedimos
hasta el próximo 2011, no sin antes
expresar algunos deseos que quizás
tengan más como destinatarios a las
autoridades del Gobierno de la Ciudad y
a los legisladores porteños, y que
seguramente pueden no caer en gracia a nuestros
amigos murgueros.
Así
como vivimos la alegría de las noches
de fiesta y lamentamos la lluvia que malogró
algunas reuniones, hemos escuchado algunas
voces críticas que razonablemente
no deben ser desoídas.
Existen aún algunos sectores que
mantienen su petitorio de convertir las
fechas del carnaval en feriado nacional
e insisten reiteradamente en ese deseo.
Para estas expresiones, válidas en
cuanto representan un entusiasmo popular,
no tienen en cuenta que cada día
que un país se paraliza, centenares
de millones de pesos se pierden, dinero
que afecta luego las erogaciones y gastos
que deben mantener los gobiernos para salud,
educación, desarrollo y que no se
recuperan más.
Incluso
creemos que el Legislativo porteño
debe rever la ley que dispuso que el lunes
y martes de carnaval son no laborables para
la administración pública
de la ciudad.
Evidentemente
se presentan dos problemas; el primero el
grado de injusticia con el resto de los
trabajadores que mientras los empleados
de la ciudad duermen la siesta, millones
de trabajadores
deben madrugar para cumplir sus horarios
de labor, muchas veces con un mal dormir
por hallarse sus viviendas en los sectores
de corso. Hospitales atendidos solo en sus
guardias, trámites jubilatorios demorados,
juzgados en recesión, Centros de
Gestión y Participación Comunal
cerrados, erogaciones en sueldos del personal
de administración que quitan recursos
para necesidades reales, disminución
de ventas en los comercios gastronómicos,etc
son solo algunos inconvenientes sobre las
cuales una buena parte de la población
reclama cambios.
Creemos
que el tema merece un análisis despolitizado
y serio, poniendo por delante –esencialmente-
el beneficio general, aún cuando
debamos sacrificar algún día
de jolgorio.
Aníbal Lomba
www.nuevociclo.com.ar
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