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FACTORES
DE RIESGO ASOCIADOS A LA LABOR DOCENTE
Un dicho popular: “el
trabajo es salud”, pero también puede ser
fuente de enfermedades tanto físicas como mentales.
El deterioro
de la salud del docente repercute directamente en la
calidad educativa que nuestros niños tienen derecho
a recibir.
El concepto puramente pedagógico, por el cual
el docente se ha formado y se capacita en forma continua,
en la actualidad ocupa un segundo plano, para dejar
paso a la asistencialidad, ya que el maestro debe ocuparse
de conflictos sociales y además de temas administrativos.
En este contexto se suman factores de riesgo de diversa
índole:
Factores personales: tienen que ver con la personalidad,
carácter y estilo de vida, se incluyen también
todas las situaciones de crisis que el docente, al igual
que cualquier otro ser humano enfrenta cotidianamente.
Factores ambientales: están relacionados con
todos aquellos aspectos físicos o humanos que
hace al bienestar o malestar del docente en su lugar
de trabajo.
Número excesivo de alumnos,
niños con problemas de conducta o de aprendizaje.
Aspectos edilicios no adecuados, como ser: falta de
iluminación, aireación, calefacción
o refrigeración, espacios físicos deteriorados
o pequeños, mobiliarios no adecuados, espacios
libres ausentes o de pocas dimensiones, espacios excesivamente
ruidosos.
Factores sociales
e institucionales: tienen que ver con la ética
y el consumo, están íntimamente ligados
a los medios de comunicación, que venden un modelo
ideal “todos debemos ser exitosos, poseer símbolos
de status y desarrollar determinadas actividades”
Los alumnos valoran a ese docente en la medida que se
acerque a ese modelo, ideal pero mentiroso, el maestro
debe esforzarse para lograrlo y ser respetado por su
alumnado. Existen situaciones que llevan al docente
a períodos de crisis como ser: la relación
con los padres, con los directivos, con sus pares, la
organización de distintos eventos en la escuela,
cursos de capacitación, los cuales le consume
tiempo extra escolar.
A partir de estos factores de riesgo, estos profesionales
son vulnerables a las siguientes afecciones:
Enfermedades psiquiátricas:
Depresión, que en muchos casos son depresiones
reactivas disparadas por situaciones personales o laborales.
Estrés: producto de la sobre exigencia y de la
frustración.
Fatiga mental: se sufren dolores reales, sensación
de incomodidad, de ineptitud física, astenia
y opresión en el pecho. Provienen de un estado
constante de preocupación, la persona se siente
ahogada y aún la normal actividad cotidiana sofoca
el razonamiento.
Afecciones foniatritas:
afectan directamente a las cuerdas vocales, órgano
de mayor utilización por el docente que debe
esforzarse para aumentar su voz. Se pueden padecer afecciones
agudas tales como: congestión, edemas, derrames,
disfonías crónicas y nódulos.
Afecciones posturales: comprometen la columna vertebral,
ocasionando discopatías, luxaciones vertebrales
y pinzamientos nerviosos, que representan en la zona
cervical: mareos, cefaleas y algias diversas. En la
zona lumbrosacra compromete al nervio ciático,
provocando dificultades en la locomoción y en
la permanencia de pie.
Afecciones relacionadas con la circulación vascular
periférica: cuyos síntomas más
frecuentes son edemas en los pies y mal retorno venosos,
produciendo varices, esta afección se debe a
que la mayor cantidad de horas el docente debe permanecer
de pie.
Para revertir estas dificultades
que afectan a los profesionales de la educación
serán necesarias redes de apoyo y sistemas de
soporte que brinden buena comunicación, participación
y reconocimiento, además de exámenes médicos
periódicos, elementos necesarios para favorecer
y proteger la salud de los docentes.
Alicia Alesandria
DNI 13.237.091
Prof. De Ed. Inicial
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