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DOMINGO
CURA EN EL RECUERDO
El
7 de abril pasado habría cumplido 76 años.
A pocos meses de su partida del mundo terrenal, su barrio,
Boedo, quiso ofrecerle el homenaje de su recuerdo, primero
de una serie de actos que seguramente en el tiempo se
irán repitiendo dado el enorme cariño
que supo despertar a lo largo de su trayectoria artística.
La
Junta de Estudios Históricos del Barrio de Boedo,
como siempre, ejemplificó en hechos su respeto
y admiración por el destacado músico,
al que ya había distinguido en 2002 como personaje
ilustre para la cultura de Boedo. Su idea tuvo inmediata
acogida en quién fuera amigo y acompañante
permanente de Domingo Cura durante más de 30
años: el galardonado intérprete de la
canción folclórica Zamba Quipildor.
Con la sencillez y humildad de los grandes, Zamba no
solo acompañó el homenaje con su palabra,
su música y su canto, sino que fue –virtualmente-
su “Angel de la Guarda”. A su gestión
se debe la presentación, en el nuevo escenario
de Recuerdo, en la “Esquina Osvaldo Pugliese”,
de artistas de valía como el conjunto “Los
Cuminí”, Raul Olarte o Angela Irene. La
presencia de la señora esposa de Domingo Cura,
de su hermana y otros allegados, como también
de un grupo importante de sus amigos músicos,
ofreció el cálido entorno que el recuerdo
del ilustre vecino merecía. Como ocurre en los
actos culturales que presenta la Junta en este año,
conmemorativo del centenario del natalicio del maestro
Osvaldo Pugliese, la reunión se inició
con la interpretación de un tango ritual, esta
vez a cargo de una de las nuevas voces de la canción
popular: José Luis Rocha, que interpretó
Antiguo reloj de cobre, tango que luciera en la voz
de Miguel Montero con la ejecución orquestal
de Osvaldo Pugliese.
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