EN LA VORÁGINE
DE LOS CAMBIOS PRODUCIDOS EN EL GOBIERNO DE LA CIUDAD
SE PERDIO EL VECINO PARTICIPATIVO
Teníamos
nuestras discrepancias y a veces las expresamos públicamente
respecto a los mecanismos electivos de los Vecinos Participativos
que, año tras año, eran distinguidos por
el Gobierno de la Ciudad a través del Programa
de Fortalecimiento de la Participación Institucional
(FOPAI), que –en su última edición
del año 2005- dirigió la Sra. Susana Estrábaca
como Coordinadora General.
Sin embargo, debemos reconocer que fue una iniciativa
no solo simpática sino también singular
en cuanto se rendía homenaje a hombres y mujeres,
y también instituciones, que desde el silencio
de sus modestias ofrecen permanente tributo de solidaridad
a sus vecinos, entregando su tiempo, su inteligencia,
su trabajo, en tareas y ocupaciones de distinto tipo,
sin esperar otra retribución que la sonrisa,
la mirada o el gesto de agradecimiento de quienes reciben
su ayuda.
El 11
de junio, declarado Día del Vecino según
el Art. 1º del Decreto 4314/977, recordaba la fecha
de la fundación de la Ciudad de Buenos Aires
por D. Juan de Garay y, consecuentemente, la instalación
del primer vecindario de la ciudad.
Había,
creemos que también lo hubo este año,
un acto protocolar en el Cabildo de la Ciudad de Buenos
Aires, pero allí solo llegaban invitados especiales
para escuchar a trajeados oradores haciendo gala de
sus reconocidos bagajes historiográficos. La
fiesta estaba en otro sitio; a veces en el Centro Cultural
San Martín, otras en algún teatro con
capacidad suficiente o en el salón de actos de
algún establecimiento educativo. Allí
iban llegando en caravana decenas, cientos de personas
desde todos los barrios de la ciudad:centros de jubilados,
escuelas, asociaciones comunitarias, feligreses, acompañando
a sus compañeros distinguidos o recibiendo ellos
mismos o las entidades que los reunían el testimonio
de reconocimiento que, por medio de un organismo oficial,
le ofrecían sus convecinos, aquellos que les
habían elegido como ejemplo para el resto del
vecindario. Y a veces las interminables esperas por
la llegada del Intendente o del Jefe de Gobierno en
turno se matizaba con música, con aplausos, hasta
que llegaba el momento de recibir de manos de las autoridades
el diploma y la plaqueta que exhibirían más
tarde con orgullo a sus amigos y familiares queridos.
Pues bien,
la fiesta este año quedó perdida en los
vericuetos administrativos de la nueva gestión,
sin la explicación que merecían aquellas
instituciones que desde hace años venían
colaborando con el programa, publicitando en cada barrio
la búsqueda del Vecino Participativo Y lo que
es peor, dejando de lado el reconocimiento que seguramente
merecían cincuenta, cien o doscientos vecinos
de la ciudad.
Todavía
es tiempo, quizás por este año, como excepción,
podría trabajarse para llevar adelante el Programa
del FOPAI, con las necesarias modificaciones, en otra
fecha cara a la ciudad y también olvidada: el
11 de noviembre, Día del Patrono de Buenos Aires,
San Martín de Tours, elegido como tal el 20 de
octubre de 1580 por votación de los primeros
pobladores, fecha que alguna vez fue celebrada como
se merece y que hoy está tan olvidada que la
propia imagen del Santo Patrono de la Ciudad, Martín
Obispo de Tours, está perdida y oculta en los
jardines del Cabildo de Buenos Aires. Lo dejamos como
idea.
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