Ya
en otras notas nos hemos ocupado de los
incontables problemas que se le presentan
a las personas con discapacidad en su andar
por Buenos Aires, particularizando también
en los casos comprobados en nuestro caminar
por Boedo, Almagro, San Cristóbal,
etc.
Es imprescindible
que la población, especialmente los
comerciantes, tomen conciencia de los casos
de accesibilidad deficiente que constituyen
verdaderos obstáculos no solo para
personas con alguna discapacidad física,
sino los adultos mayores, las madres con
niños bebés, etc.
La vicejefa de Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires, Gabriela Michetti, pidió
"fuerza, garra y esperanza" a
las personas con discapacidades y las instó
a trazar proyectos comunes porque "cuanto
más cosas hacemos para estar bien,
más fuerte estaremos para darle más
a los otros".
El
Gobierno porteño considera primordial
avanzar hacia una sociedad más justa,
más inclusiva, con igualdad de oportunidades,
y por ese motivo viene adoptando una serie
de acciones tendientes a capacitar, facilitar
el acceso educativo y laboral, reforzar
la integración social y la accesibilidad
de las personas con discapacidades.
El
Gobierno brinda elementos culturales, adapta
edificios escolares para que los alumnos
con dificultades puedan compartir un mismo
espacio educativo con los que no las tienen,
ha construido 8000 rampas urbanas en lo
que va del año, con el propósito
de duplicar ese número, logró
abrir 600 puestos de trabajo a través
de convenios con sindicatos y empresas,
y para los chicos se han armado juegos inclusivos
en las plazas.
Sin
embargo, a pesar de tan buenos propósito
y a las acciones ya en curso, existe una
falla garrafal en su accionar, cual es la
falta de controles adecuados hacia aquellos
que, por descuido o por indolencia, incumplen
las normas dictadas para preservar los derechos
de las personas con problemas de accesibilidad.
Una denuncia
por destrucción de una rampa ubicada
en la esquina SO de Colombres y San Juan,
por ejemplo, mereció la respuesta
del organismo oficial involucrado, varios
meses después de elevado el reclamo.
Si bien se confirma que la denuncia es válida
y se promete la reconstrucción de
la rampa, nada se dice del tiempo previsto
y ya han pasado dos meses más sin
noticias.
Siguen las mesas de los cafés sobre
las líneas de edificación
de los locales, continúa la cartelería
publicitaria ubicada sobre la acera en iguales
condiciones, persisten los baños
en plantas inferiores o supriores al nivel
del salón en los cafés y restaurantes,
etc.
En
definitiva, podremos celebrar el Día
Internacional de las Personas con discapacidad,
cuando Buenos Aires ofrezca condiciones
de accesibilidad para todos.
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