El
pasado 6 de marzo se celebró en nuestro
país y en muchas regiones del mundo
el Día del Escultor, recordando la
fecha de nacimiento del arquitecto, pintor
y escultor Miguel Ángel Buonarroti,
ocurrido en ese día del año
1475.
Muchos han
sido los actos realizados, las exposiciones
realizadas en conmemoración, las
conferencias brindadas alrededor del tema.
Boedo, nuestro barrio de origen, cuna de
insignes artistas plásticos que honraron
la historia de las artes en nuestro país
y en América, lo recordó en
la reunión inaugural del ciclo 2008
de la Junta de Estudios Históricos
del barrio de Boedo, cumplida –precisamente-
el 6 de marzo. Con la mención de
uno de los fundadores de la Institución
y figura paradigmática del barrio,
el maestro Escultor Francisco Reyes, cuyo
nombre lleva la intersección NO de
Boedo y San Ignacio. Importante número
de escultores, ya desde principios del siglo
XX, ofrecieron su jerarquía en la
enseñanza, en los salones y exposiciones
barriales, de la ciudad y del país
todo. Las obras expuestas en las aceras
del barrio, conformando la primera parte
del Paseo de las Esculturas de Boedo son
prueba acabada de ese fervor por el arte
escultórico.
Lamentablemente,
no siempre las noticias son buenas. En nuestro
vecino barrio de San Cristóbal, nuevamente,
a tan solo un par de meses de haberse puesto
en valor la magnífica Cabeza de José
Hernández, obra precisamente de Francisco
Reyes, expuesta en la Plaza Martín
Fierro, desconocidos, más bien delincuentes,
han aprovechado las sombras de la noche
para pintarrajear toda la obra y su base
de material, cometiendo un nuevo acto de
barbarie que –al parecer- no encuentra
censura en el público y tampoco respuesta
rápida de las autoridades, que permiten
continúe en tal estado de demérito
una verdadera obra de arte.
Ahora
nos enteramos, por medio de un información
que nos envía el Sr. Miguel Calandria,
directivo de la Asociación Argentina
de Artistas Escultores, de una pérdida
irreparable que afectó obras del
maestro Ernesto Soto Avendaño, fallecido
en 1969 y que nos dejó obras de singular
valía, como la que seguramente muchos
hemos admirado en la Plaza Primero de Mayo
(El trabajo, 1921) o El grito de libertad,
(1930) que corona el Monumento a la Independencia
en la ciudad de Humahuaca.
Se dice que
las obras de arte son hijas de los artistas
que las producen. Si así fuera, el
14 de marzo de 2008 se produjo el asesinato
de varios hijos del escultor E rnesto Soto
Avendaño. Escribe Graciela Haksten:
Para un artista la destrucción de
sus obras reviste el carácter de
un verdadero asesinato.
Mi abuelo,
trabajador del arte durante toda su vida,
docente, autor de grandes obras, entre otras
el monumento a la Independencia en la quebrada
de H umahuaca, donó sus esculturas
a la provincia de Jujuy. Tilcara fue la
beneficiada, donde hace mas de treinta años
funciona el museo Soto Avendaño en
una casa de la época colonial frente
a la plaza. E n los últimos años,
bajo la dirección de la coordinadora
del patrimonio cultural de la provincia
de Jujuy, la profesora Cristina Jorge, el
citado museo ha recibido mayor atención
y cuidado. Pero el 14 de marzo pasado, una
construcción iniciada sin autorización
municipal y sin tener los recaudos necesarios,
en una casa lindera, provocó el desmoronamiento
de la pared, estamos hablando de paredes
de adobe hechas hace aproximadamente doscientos
años, sobre las obras escultóricas
originando la destrucción total de
muchas de ellas.
La creación,
el amor y la energía, lo mismo que
en la gestación de un hijo, se perdieron
bajo los escombros.
Mi dolor y mi indignación no reparan
la pérdida. Lo único que me
queda es la denuncia.
La falta de
cuidado y preocupación por parte
de aquellos a los cuales se le confía
un legado artístico de tanto valor.
Mi abuelo
no sólo cedió el trabajo de
toda su vida que se encontraba en el museo,
sino también, y esto es necesario
declararlo, el tercio del monumento a la
Independencia, que se deteriora y, probablemente
ya no sea rescatable, que se encuentra arrumbado
en el cementerio de Tilcara. Nunca se encontró
un lugar para emplazarlo.
Me pregunto qué espacio ocupa el
arte en el proyecto político provincial.
Desde esta
sencilla columna nos hacemos la misma pregunta
que Graciela. Y nuestra modesta contribución
en la difusión de lo acontecido,
en la esperanza que, como en el caso de
la obra de Francisco Reyes en la Plaza Martín
Fierro, las autoridades puedan saber que
son muchas las campanas que repican llamando
su atención.
www.nuevociclo.com.ar
Producción
Propia
Más
noticias
|