José
Isaacson dijo una vez que en un país
que cultiva la retórica de las efemérides
es preciso recuperar el discurso de quién,
siendo uno de los escritores más
brillantes de nuestra área idiomática,
no vaciló en dar libertad a sus ímpetus
verbales si las circunstancias lo requerían.
Por eso, esta nota no ofrecerá una
visión biográfica del Presidente
Sarmiento, ya que seria menoscabar a todos
los lectores de Argentina, puesto que es
impensable que solo uno desconozca la azarosa
vida del prócer.
Sí
quiero recordar que el 11 de septiembre
no es una fecha propiedad de nuestro país,
ya que la institución en ella del
Día del Maestro es recordada en todos
los países del Continente, al haber
sido instituida en la Conferencia Interamericana
de Educación realizada en Panamá
en el año 1943, donde se calificó
a Sarmiento como “Maestro de Maestros”.
A 120 años
de su muerte, aún los argentinos
estamos entregados a discusiones retóricas
sobre las leyes educativas, olvidando que
nuestra educación común, aquella
que Sarmiento quiso privilegiar, se encuentra
hoy, a pesar de los denodados esfuerzos
de los docentes, en uno de los más
bajos niveles de nuestra historia. Decía
Sarmiento que solo con la educación
derrotaremos al populismo. Solo así
las masas podrán dejar de ser manipuladas
por los medios masivos y el hombre dejará
de ser un objeto más entre los objetos
de consumo.
Y es en ralación
a estas palabras, que Bartolomé Mitre
le escribió en una oportunidad:
“Tiene Ud. más de poeta que
de filósofo, ya que es una tarea
del poeta calar hondo en el presente para
imaginar una sociedad futura en que las
masas resultantes de un pueblo cosificado
permitan que el hombre alcance el perfil
de persona capaz de ser protagonista de
su destino”
Y en consonancia
con lo dicho, en su último discurso
en Asunción Sarmiento se despidió
con esta promesa:
“Educación
para todos. Esta es la libertad, la República,
la Democracia”.
Y
en estos dichos habían estado centrados
sus pensamientos cuando soñaba con
una república de ciudadanos más
igualitarios. Como dijo Natalio Bottana
en oportunidad del Centenario de la muerte
del prócer: Una igualdad capaz de
infundir en sus miembros un mínimo
de virtud mediante la educación pública,
el ejercicio de la libertad política
y la distribución en la tierra en
parcelas agrícolas”.
Llegado
a nuestros días, diríamos
que para que el hombre de hoy pueda asumir
el proyecto de persona, es indispensable
salir de la crisis que afecta a la sociedad
argentina, resultando imprescindible la
recomposición de nuestro sistema
educativo en todos sus niveles.
Para
finalizar, quiero invitar a todos los lectores
para que, en la dulce sencillez del sábado,
hurguen en sus bibliotecas, recurran a Internet
y rescaten alguno de los importantes escritos
de Sarmiento y se interesen nuevamente en
su lectura. Si no lo han hecho, descúbranlo
ahora, que todavía es tiempo.
Miguel
de Unamuno dijo de él en uno de sus
Ensayos:
“Fue
quien en el campo de la literatura marcó
la mayor genialidad; el escritor americano
de la lengua española que hasta hoy
se nos ha mostrado con más robusto
y poderoso ingenio y más fecunda
originalidad.
Lastima
grande que ante tanto reconocimiento internacional,
las autoridades nacionales lo hayan excluido
de los íconos elegidos para la Exposición
Internacional del Libro de Frankfurt de
2010, en la que nuestro país será
el invitado de la Feria. Claro que más
importante que Sarmiento seguramente son,
a la consideración del Ejecutivo
Nacional, las figuras de Guevara. Maradona,
María Duarte de Perón y Carlos
Gardel.
Llegue
a todos quienes ejercen a diario la suprema
misión de enseñar, nuestra
más cálida felicitación
en este Día del Maestro 2008.
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