San
Juan y Boedo. Cochería La Capital,
de S. Cámara SRL. Así se leía
en el frente del local que desde principios
del siglo XX ocupaba un amplio terreno sobre
la Av. San Juan, a pocos pasos de Boedo,
sí, al lado mismo de la Rotisería
de Posse. La modernidad, la nuevas pautas
culturales, las dificultades económicas,
lo creciente de los costos, la llegada de
grandes empresas extranjeras para actuar
en este rubro, fueron factores que influyeron
limitando la actividad y cada vez fue más
azarosa su administración, llevada
adelante esencialmente por el amor y el
trabajo personal que los propietarios volcaban
al negocio. Y el tiempo se fue llevando
empresas, pyme, les dirían ahora,
que contribuyeron al crecimiento de este
barrio: Marotta, Banchero, Cámara.
En el caso
que nos ocupa, fue Alberto Cámara,
hijo del fundador de la firma, el motor
que mantuvo en marcha –mientras vivió-
la reconocida cochería. Con su fallecimiento
comenzó a avizorarse el fin previsto.
Los herederos del Dr. Cámara, verdadero
Pionero de Boedo, figura reconocidísima
no solo por su labor profesional y comercial
sino –fundamentalmente- por su permanente
aporte a las instituciones sociales de la
zona, procedieron a la venta de los inmuebles
que ocupaba la cochería, donde muy
pronto se levantará otro moderno
edificio que seguramente contribuirá
a la nueva imagen del barrio. La Capital,
bajo otra administración, continuará
ofreciendo sus servicios desde un nuevo
local, en la Av. Boedo y Cochabamba. Pero
aquel inmueble centenario se in corpora
para siempre en la historia social de esta
comunidad.
La
otra esquina centenaria, quizás más
humilde, porque su destino fue casi de siempre
una fonda, un restaurante o un café
de característica popular, es la
situada en la intersección noroeste
de Av. Independencia y Sánchez de
Loria.
Un vecino de la zona, el Sr. Norberto Lucchesi,
como tantos otros que no se atreven muchas
veces a dar a conocer sus inquietudes, se
ha mostrado preocupado por la casi segura
desaparición de esta esquina, que
considera de un importante valor patrimonial.
Es el cierre de un ciclo que, según
Lucchesi, se inicia con su construcción
en 1898, siendo el segundo más antiguo
de la zona, después de “Las
Violetas”, que data de 1884. Desde
aquella fecha está funcionando casi
ininterrumpidamente, cerrando su ciclo como
“Café Peirano”. Sostiene
Lucchesi que en aquellos años de
principios de siglo el bar sería
una de las pocas referencias fijas de la
zona, antes de llegar al puente “El
Colorado”, Típica construcción
de la época, seguramente será
demolida para elevar otro gigante de varias
plantas. Una interesante proposición
que realiza es rescatar el lugar para tareas
de arqueología urbana.
Lamentablemente
los tiempos económicos no ayudan
y debe descartarse una intervención
de la Legislatura de la Ciudad de Buenos
Aires para un trámite de expropiación,
ya que no existirían motivos firmes
de validez patrimonial que lo justificaran.
Sin embargo, nos parece muy interesante
estar atentos a la posible venta del predio
y, en tal momento, volver sobre la inquietud
de la intervención arqueológica.
Y quedará
para los vecinos nostálgicos, por
algunos años más, el recuerdo
de ese modesto café, bar y restaurante,
donde la vida de sus concurrentes hacía
un remanso para dar lugar a la comida compartida,
a la charla amable, al partido de truco
o al cabeceo de la siesta.
Es lamentable,
pero debemos aceptarlo. Seguramente los
nuevos emprendimientos también potencial
izarán la actividad comercial de
todo el barrio.
www.nuevociclo.com.ar
Producción
Propia
Más
noticias
|