La
pregunta viene a cuenta del proyecto de
ley que presentará o presentó
ya la Senadora Vilma Ibarra, hermana del
destituido Jefe de Gobierno Aníbal
Ibarra para permitir el matrimonio entre
personas del mismo sexo.
Según se anuncia desde el despacho
de la Senadora ahora kirchnerista Vilma
Ibarra, el proyecto pretende equiparar plenamente
los derechos de estas parejas, incluyendo
la adopción conjunta. "Debemos
reconocer a las personas la libertad de
elegir con quien asumir los compromisos
de la convivencia”, dijo. El proyecto
reforma al Código Civil para permitir
el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Creemos
que una decisión de tamaña
dimensión no puede ser convertida
en Ley de la Nación por la simple
decisión de un minúsculo grupo
de legisladores que, primero, tendrían
que revalidar los votos que los llevaron
a las Cámaras, en tiempos políticos
muy distintos a los actuales y asumiendo
también representación de
partidos o alianzas en la actualidad inexistentes.
Decisiones tan importantes deben ser consensuadas
por una amplia mayoría de la población,
en votaciones puntuales, o sometidas a debates
públicos donde puedan escucharse
a las distintas entidades que conforman
el cuerpo civil de la nación.
Al respecto,
queremos hacer mención a las palabras
del Papa Benedicto, que señaló
que “ la defensa de la vida y la familia
no es un valor católico sino humano”
El Santo Padre afirmó que el bien
común es un tema que "mantiene
intacta su actualidad" y que "debe
ser considerado y promovido también
en el contexto de las relaciones internacionales".
"Precisamente
por el fundamento social de la existencia
humana, el bien de cada persona resulta
naturalmente interrelacionado con el bien
de toda la humanidad", agregó.
Benedicto
XVI recuerda que la tarea propia de los
laicos es "trabajar por un justo orden
en la sociedad y cooperar y configurar rectamente
la vida social, según las competencias
de cada uno y bajo la propia responsabilidad
autónoma".
El Papa subraya también la importancia
de la cuestión antropológica,
que atañe "al respeto de la
vida humana y a la atención que hay
que prestar a las exigencias de la familia
fundada en el matrimonio entre un hombre
y una mujer".
"No se trata de valores y principios
solamente 'católicos', sino de valores
humanos comunes que hay que defender y tutelar,
como la justicia, la paz y la salvaguarda
de lo creado", subraya el Pontífice.
Refiriéndose después a los
problemas que el trabajo ocasiona en las
familias y en los jóvenes, el Santo
Padre escribe que "cuando la precariedad
del trabajo no permite a los jóvenes
construirse una familia, el desarrollo auténtico
y completo de la sociedad resulta comprometido
seriamente".
El Papa vuelve a invitar a los católicos
a responder a estos desafíos "no
con un repliegue renunciatario en sí
mismos, sino con un dinamismo renovado,
abriéndose con confianza a las nuevas
relaciones y sin dejar de lado las energías
capaces de contribuir al crecimiento moral
y cultural".
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