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EN EL CENTENARIO DE OSVALDO PUGLIESE

     En nuestro último número reseñábamos el acto realizado por la JEHBB para celebrar el Día del Tango, momento que fue oportuno para recordar la memoria del célebre pianista, reponiendo la placa que manos anónimas habían substraído de su emplazamiento, en el frente del café Recuerdo, "Esquina Osvaldo Pugliese".

   El 2005 será un año dedicado a honrar la memoria del autor de La Yumba desde múltiples espacios. Nuevo Ciclo, desde su suplemento histórico-cultural, ofrecerá en cada una de sus ediciones una nota recordativa, como modesto homenaje al hombre que le dio nombre a una de nuestras esquinas más tradicionales: Boedo y Carlos Calvo: "Esquina Osvaldo Pugliese", designación propuesta y auspiciada en su momento por la Asociación Amigos del Barrio de Boedo que presidía Héctor González.

    La mención en esta oportunidad estará dedicada a Osvaldo Pugliese, vecino de Almagro, y proviene de la pluma de Omar Granelli, historiador almagrense, que incluye la nota en su libro Almagro en el intento.

Vecino de Almagro

     Había nacido en Buenos Aires, barrio de Villa Crespo, el 2 de diciembre de 1905, y durante los últimos años de su vida vivió en Almagro hasta que falleció el 25 de julio de 1995.
Cada año, cuando el mes de julio nos rememora un nuevo aniversario de la desaparición física de quien, como el maestro Osvaldo Pugliese, nos honrara como vecino del barrio y nos sedujera con su larga y prestigiosa actuación en las "milongas" porteñas, no podemos menos que repetirnos en la imaginación descriptiva de volverlo a ver paseando por las calles de Almagro del brazo de su esposa Lidia.
Su extensa trayectoria es muy ponderable, ya sea como ejecutante del piano, como arreglador, como compositor o bien como director de una orquesta que marcó toda una época en la historia del tango. Sobre su calidad de pianista, nos dijo Horacio Ferrer: "Creó un estilo y lo cultivó con rango de maestría equivalente de la que Elvino Vardaro alcanzó con su violín, Aníbal Troilo con su bandoneón y Carlos Gardel con su canto. Unió en dicho estilo a la pureza y a la variedad del pensamiento pianístico, la magnífica pulsación y las calidades de un sonido apagado, romántico, capaz de dar toda una gama de matices emocionales que emana del sonido de cada nota y se resuelve con exquisita fluidez en la totalidad de la frase ejecutada".
Así definen los estudiosos. Nosotros, en cambio, como legos en el arte musical, pero que respiramos la esencia del tango en todas sus manifestaciones, reconocemos en el maestro al brillante ejecutante y excelente director. Al gran compositor que nos regala de su inspiración tangos que hicieron escuela como Malandraca, Negracha, y especialmente La Yumba, que en su momento fueron una avanzada, la riqueza de Recuerdo
, la dulzura de La Beba, el magistral Adiós Bardi y los cantables como El Encopao, Una vez, Igual que una sombra y Recién, de mucha calidad melódica y tantos otros que merecen sostenido y permanente elogio.
Al compás de su "yumbeado" estilo, llegó a conmover al público cada vez que lo que daba en llamar "mi rascada" se escuchaba en las variadas interpretaciones de su orquesta compuesta en toda su trayectoria por músicos de primera línea.
Como almagrenses, conservamos gratamente en la memoria sus juveniles 90 años, manteniendo una formación orquestal, luchando contra la promoción interesada de otros ritmos, llevando adelante su abanderada posición en defensa de la música de la ciudad de Buenos Aires, y de su participación y colaboración en La Casa del Tango.
Vaya nuestra admiración para quíen supo brindar, a través de su orquesta, la síntesis evolutiva del tango instrumental. Quien supo trasponer los límites de un equilibrio renovador, sin romper la esencia de nuestra música ciudadana, la misma que nos identifica.
Los tangueros de ley de nuestro barrio guardan, con verdadero sentimiento emocional, el recuerdo que el Maestro Pugliese nos dejara impreso en el pentagrama y grabado en la discografía de su extensa y exitosa carrera de músico. Nos dejó además la sencillez transitada en sus largas caminatas por nuestras calles y su perdurable interés por mantener nuestra canción porteña en lo más alto de la consideración popular.

Omar Granelli.
De: Almagro en el intento, Edición del autor, Buenos Aires, 1999. Autorizada su reproducción para Nuevo Ciclo.