Según
informó la Agencia de Noticias Salesianas,
fue aprobado por la Congregación para
la Causa de los Santos, que funciona en la
Santa Sede, el milagro que se atribuye a la
intercesión del venerable Siervo de
Dios Ceferino Namuncurá, el joven saleciano
hijo del cacique argentino que falleció
tuberculoso en 1905, deseando alcanzar el
sacerdocio.
Ceferino será
pronto el segundo santo argentino, luego de
San Héctor, el santo de Boedo. También
él honró con su presencia juvenil
y santa las tierras de Almagro.
El Secretario
de la Congregación, Mons. Michele Di
Ruberto, explicó que “es un milagro
espléndido, que honra al próximo
santo, a la Iglesia y a toda la familia salesiana”.
Según la Agencia católica argentina
AICA, tras la decisión definitiva del
Papa Benedicto XVI, la beatificación
podría ocurrir los primeros días
de noviembre en la Argentina, más precisamwente
en la Patagonia..
Argentina.
Ceferino fue
un indio tehuelche que nació en 1886
y dedicó gran parte de su corta vida
a ayudar a su pueblo, Chimpay que es una pequeña
localidad de 2.000 habitantes ubicado a la
vera de la ruta 22, en el Valle Medio del
río Negro.
Ceferino, nacido el 26 de agosto de 1886,
fue hijo de Rosario Burgos (29) y Manuel Namuncurá(75)
el último de los caciques araucanos.
Siendo niño su padre, después
de asesorarse, decide educar a Ceferino en
una Escuela-Taller de la Marina en El Tigre,
donde ingresa como aprendiz de carpintería.
Sin embargo, cuando vuelve después
de unos días a visitarlo, Ceferino
le expresa que no se siente bien en ese ambiente
y que, por favor, lo retire.
Namuncurá accede a los deseos de su
hijo y decide aconsejarse con el Dr. Luis
Sáenz Peña. Este le habla de
la acción educativa de los salesianos
y el Cacique se dirige, entonces, al Colegio
Pío IX de Almagro. Allí Ceferino
es aceptado e ingresa el 20 de septiembre
de 1897.
Cuando Don Manuel lo visita algunos días
después, Ceferino le demuestra que
se siente plenamente feliz y que desea quedarse
a estudiar en esa escuela.
Y desde el
primer momento, Ceferino estudia intensamente
y con tenacidad el castellano. Trata de irse
poniendo al día en las materias propias
de su curso. Participa también de otros
aspectos de la vida del colegio. En 1903 su
padre pretende llevarlo nuevamente a las tolderías
de su pueblo, pero la pasión de Ceferino
por la vida que llevaba lo convenció
para permitirle seguir sus estudios en el
Colegio de San Francisco de Sales en Viedma.
Al año siguiente, Monseñor Cagliero
y el P. Garrone lo llevan a Roma, donde es
recibido por el Papa Pio X. Continúa
sus estudios en la península y muy
pronto siente los primeros síntomas
de su enfermedad, internándose el 28
de marzo de 1905 en el Hospital Fatabenefratelli
donde fallece el 11 de mayo. Es sepultado
en el Cementerio Campo Verano, Roma, hasta
que en 1924 sus restos son trasladados a la
Argentina donde descansarán en Capilla
del Fortín.
En 1992 se concede permiso para trasladar
la urna que guarda sus restos desde aquel
lugar al antiguo bautisterio del Santuario
de María Auxiliadora. Ya para entonces,
en 1947, el Obispado de Viedma había
iniciado los trámites para su beatificación.
Sabemos que la Iglesia es muy cuidadosa en
estos casos y recién el 22 de junio
de 1972 Pablo VI lo declara Venerable. Así
llegamos Al final de esta historia de amor
y santidad, que concluirá muy pronto
en la ceremonia de canonización que
lo incorporará al santoral de la Iglesia
Católica.
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