En
la Argentina y en algunos ámbitos
de no pocos países se conoce la expresión
“Cada día canta mejor”,
aludiendo la misma a Carlos Gardel; por
haber filmado películas y por la
gran capacidad expresiva de “El Zorzal
Criollo”; también se ha dicho
que “Cada día interpreta mejor”.
En ocasiones se
ha tratado de indagar el por qué
de la primera de las expresiones: “Cada
día canta mejor” y se han dado
explicaciones diversas. Ninguna de ellas
está equivocada y sumando todas se
hallan las razones del dicho.
Muerto Gardel
en el accidente de Medellín, comienza
a revalorizarse su arte; se pone más
atención a sus interpretaciones;
se repara más en su personalidad;
se difunden más asimismo los aspectos
de su vida; se cae en el mito superlativo
y el mito sigue creciendo y los argentinos
advierten que Carlitos significa mucho más
de lo establecido en vida.
Merece destacarse
igualmente para comprender el porqué
de tal apreciación, que siendo las
letras de los tangos, como en parte lo fue
la letrística criollista, en su mayoría,
historias individuales, dramas y dramones
reales, circunstancias de cierta psicología
social propia de los habitantes de nuestro
país, y profundiza la crisis y el
deterioro de la Nación a partir de
1930 y luego de la muerte de “El Morocho
del Abasto”, ocurrida en 1935, las
desdichas del ser humano se profundizaron.
Fatalidades y quejas contenidas en las letras
tangueras cobraron mayor vigor, por su propio
peso, en las canciones grabadas por Gardel.
Sí, es claro, entonces que “Cada
día canta mejor”, porque sus
interpretaciones se hicieron más
llegadoras.
Y no solamente dramas, porque en cada historia
había asimismo alegrías, estados
de ánimo diversos…
El caso es
que un 24 de junio de 1956, en el programa
Tango 56, en Radio Excelsior, de Buenos
Aires, el poeta Juan Carlos Lamadrid hizo
tal apreciación, “Cada día
canta mejor”. En uno de los poemas
de Lamadrid, intitulado Gardelianas, podemos
leer:
“Cada día canta mejor”
su metafísica
bancada por un viejo vacío
imposible de llenar
llamado tango…”
Lamadrid fue uno de los grandes de la cultura
nacional. Lo conoció ciego; vendía
billetes de lotería en Rivadavia
y Callao.
Eduardo Giorlandini
Abogado-Académico-Periodista
Historiador (Bahía Blanca, Bs.As).
Especial
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