Call Center Gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires
Apropiándonos
de los términos o expresiones que la globalización
arroja sobre nosotros, el Gobierno de la Ciudad de Buenos
Aires no pudo escapar a la moda de colonizar nuestro
lenguaje y en vez de poner en práctica o inaugurar
un “Centro de llamadas” o “Central
de reclamos” prefiere establecer un Call Center
para comodidad de los porteños que pueden, utilizando
el sistema, efectuar sus reclamos vía Internet.
Valiosa iniciativa a disposición, por supuesto,
de cualquier habitante de la ciudad que tenga la instrucción
suficiente para hacerlo, ya sea desde su propio domicilio
u oficina o desde cualquier local público habilitado
como locutorio. Es suficiente para ello entrar en el
portal del G.C.B.A. Las instrucciones luego nos guiarán.
Por supuesto, quién efectúe el reclamo
debe identificarse con nombre y apellido, domicilio,
número de documento de identidad, registrar un
número telefónico y una dirección
de correo electrónico.
Para probar
el sistema hemos procedido a denunciar un profundo pozo
que se visualizó en la esquina sur de San Juan
y Columbres, sobre la senda peatonal. Poco a poco el
pozo se fue haciendo mayor y provocó no pocas
torceduras de pié, caída de carritos cafeteros,
golpes en los vehículos que se encontraba con
el hundimiento del pavimento en forma sorpresiva. Hicimos
entonces la denuncia, recibimos luego un correo de respuesta
acusando recepción del mismo y la promesa que
“en breve se le enviará un correo donde
se indicarán Nº de reclamo, CGP actuante
y organismo ejecutor del reclamo” y al día
siguiente recepcionamos la comunicación con el
numero de legajo, CGP correspondiente y organismo asignado
Como los días se sucedían sin novedades,
otro vecino inquieto y responsable llamó telefónicamente
a Defensa Civil, haciéndose presente en la mañana
siguiente personal de esa dependencias que –si
bien no subsanó el problema- por lo menos colocó
una valla de madera y las cintas habituales, impidiendo
de allí en más los pequeños accidentes.
Así se creía. Nunca falta un automovilista
(o chófer de colectivo o camión) que se
lleve por delante estos vallados y dos días después
estaba ya corrido de su sitio.
No pudimos saber cuando ni quién llegó
unos días después y arrojó sobre
el pozo cada vez más profundo algunas paladas
de alquitrán caliente que apisonaron con una
pala. Ya no había agujero, pero si montículo.
Tres o cuatro días
más tarde comenzó de nuevo el hundimiento
y hoy (14 de febrero), estamos igual que el pasado 19
de enero. Volveremos a probar esta noche con un nuevo
reclamo y en pocas jornadas más les contaremos
el final de la historia
www.nuevociclo.com.ar
Producción Propia
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