Los
hemos visto, escuchado y leído en
numerosas oportunidades discutiendo acaloradamente
algunos proyectos de ley, poniendo muchas
veces delante de ellos los aspectos políticos
de sus respectivas líneas de acción
antes que el interés del vecino de
la Ciudad de Buenos Aires.
Y
desde este mismo sitio también criticamos
ese no hacer ni dejar hacer, especialmente
de aquellos que nunca alcanzarán
una representación popular más
o menos digna. Sin embargo, en esta oportunidad
corresponde felicitar al colectivo de los
diputados, porque tras arduas discusiones
en Comisión, aportando cada uno lo
suyo de razón y aceptando también
la razón del otro, lograron encontrar
el equilibrio necesario para sancionar casi
por unanimidad, ya que únicamente
dos representantes de partidos absolutamente
minoritarios votaron en oposición,
lo que significa un consenso absoluto, una
Ley que era absolutamente imprescindible
para poner en ejecución un plan de
ampliación de las líneas de
subterráneos, que no será
la solución total a nuestros problemas
del tránsito en la ciudad de Buenos
Aires, pero que significará sin lugar
a dudas un beneficio para millones de personas
que diariamente van y vienen desde sus domicilios
a los lugares de trabajo.
La
nueva norma, denominada Ley de Subtes, prevé
modificaciones en trayectos y la construcción
de tres nuevas líneas. El quórum
necesario para llegar a la votación
con la mayoría de los diputados del
macrismo, el kirchnerismo y la Coalición
Cívica.
"Estamos
a favor de los subtes pero siempre hay que
garantizar la transparencia de la operatoria",
expresó Enrique Olivera, presidente
del bloque del partido que, a nivel nacional,
conduce Elisa Carrió. La Ley de Subtes
prevé la construcción de las
líneas F, G e I, y las obras de ampliación
de la H, que en la actualidad tiene el trayecto
de Plaza Miserere a Pompeya. La iniciativa
autoriza al Poder Ejecutivo a efectuar los
llamados a licitación para la construcción
de las nuevas redes por medio de la empresa
del gobierno de la Ciudad, Subterráneos
de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE).
La
ley contempló la protesta vecinal
que había provocado el proyecto de
modificar la traza de la línea “H”,
volviendo a ratificar como Terminal de la
misma la estación Retiro y no el
cruce de las avenida Santa Fe y Callao,
como había querido imponerse.
Por
su parte, la línea G unirá
la zona del Cid Campeador con Retiro, con
un recorrido que pasará por las avenidas
Díaz Vélez, Estado de Israel
y Córdoba hasta Leandro N. Alem,
según surge del proyecto votado.
El
servicio de la F, en tanto, saldrá
de Retiro y recorrerá Las Heras,
Callao, Entre Ríos, hasta Montes
de Oca, en el barrio de Barracas y muy cerca
del Puente Pueyrredón.
Por
último, la línea I, que en
un principio iba a unir Parque Chacabuco
con Plaza Italia, también llegaría
hasta Pompeya.
Las
nuevas líneas de subte implican una
inversión de 2.500 millones de dólares.
Se tenderán 40 kilómetros
nuevos y habrá dos grandes centros
de trasbordo en zonas de la Ciudad hoy desaprovechadas,
en los que el subte se conectaría
con trenes y colectivos: Nueva Barracas,
en la zona de los hospitales Borda y Moyano;
y Retiro Norte, en el área que está
detrás de la Facultad de Derecho
y Canal 7.
La
nueva ley de subtes que el Estado realice
el aporte y la financiación del total
de las inversiones. De los 2.500 millones
de dólares que se invertirían,
1.500 millones se conseguirían a
través del financiamiento de un organismo
de crédito internacional, que podría
ser el Banco Interamericano de Desarrollo
(BID) y 500 millones los aportaría
el Estado Nacional, según fuentes
del macrismo en la Legislatura.
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