BOEDO Y OTROS BARRIOS SIN ESCENARIOS PARA PEQUEÑAS
REPRESENTACIONES
Desde
hace varios días, semanas podríamos decir,
parecería que una desenfrenada como injusta campaña
de persecución se ha desatado contra los pequeños
locales barriales en que habitualmente se presentan
conjuntos musicales o teatrales que no tienen cabida
en los grandes centros del espectáculo comercial,
con asistencia de unos pocos centenares de personas,
en el mejor de los casos.
Así
parecen confirmarlo las numerosas denuncias recibidas,
la alarma de las instituciones afectadas, las múltiples
declaraciones efectuadas por los damnificados. El hecho
alcanzó tal magnitud, por lo desproporcionado
de las medidas, que finalmente llegó a los grandes
medios de circulación nacional, como el matutino
Clarín, que se ocupó el pasado sábado
28 con amplitud de espacio de cuanto viene ocurriendo,
visitando sus periodistas el Clun Gon, uno de los locales
perjudicados por la “clausura del escenario”.
"Boedo está sin escenario" (nota con
la foto de Alberto y Noemí)
Su historia podría
servir de guión para otra película nostálgica.
Como en muchos clubes de barrio, en sus salones se celebraron
bailes, se conocieron parejas y se sucedieron generaciones.
El Club GON (Pavón 3918) tiene 81 años:
su embrión fue el Juan de Garay, fundado en 1925,
y que más adelante se fusionó con los
clubes Odeón y Neptunia, también de Boedo.
"La
gente venía a jugar a las cartas y a charlar
—cuenta Alberto Venturiello, presidente del GON—.
El Neptunia tenía equipo de fútbol. Y
música, con orquestas importantes: Canaro, Troilo.
Sus bailes de carnaval superaban a los de San Lorenzo".
A fines
de los 60, la actividad se redujo. Pero tras la crisis
de 2001, los clubes renacieron como lugar de encuentro
y sede cultural para los vecinos. En el GON hubo un
ciclo de orquestas típicas y puestas de la Agrupación
Lírica Argentina, con una entrada de $ 5. "Acá
tienen un espacio los artistas locales, jóvenes
o poco conocidos", dice Alberto.
O al menos
lo tenían. "El 17 de septiembre nos clausuraron
el escenario —explica Noemí Onetto, su
esposa—. Esa noche estaba tocando un grupo rock
del barrio, Manzana Podrida. Fue algo armado con poco
tiempo y la entrada era un alimento para un comedor
de Ciudad Oculta. Había 80 personas, la mitad
jubilados del centro que funciona en el GON. Los inspectores
dijeron que tendríamos que haber pedido un permiso
un mes antes. Algo imposible".
"Hacen falta normas específicas para lugares
chicos", dice Alberto. "No ganamos dinero
—agrega Noemí—. Hacemos esto por
vocación de servicio".
http://www.clarin.com/diario/2006/10/28/laciudad/h-05602.htm
Hemos estad conversando
con Ildefonso Pereyra, que fue el fundador de la Unión
de Orquestas Típicas, una entidad que agrupa
a menos de una decena de conjuntos formados por jóvenes
músicos, intérpretes de nuestra música
ciudadana
El dirigente nos señalaba
las causas verdaderamente sorprendentes de las clausuras,
por ejemplo, no tener en los baños dispenser
de preservativos, por tener un calefón apagado
o porque quién cuidaba la puerta no se hallaba
registrado como “patovica”
Estas clausuras no hay
duda que responden a una política de ahogo de
los pequeños espacios donde se toca música
en vivo. Nadie niega la necesidad de establecer normas
de seguridad e higiene, pero las mismas deben ser claras
y –fundamentalmente- de posible cumplimiento.
No se puede exigir a un pequeño club de barrio
al que asisten 80, 100 o 200 personas, la permanencia
de una ambulancia en la puerta, por ejemplo. Tampoco
se pueden aplicar multas impagables, que terminarán
finalmente con lo poco que queda de los clubes barriales.
El Sindicato Argentino de Músicos (SAdeM) y la
Unión de Músicos Independientes (UMI)
comparten la misma posición. Tanto que protestarán
frente a la Jefatura de Gobierno el martes a las 18,
para decirle no a las clausuras y pedir que se habiliten
más lugares de música en vivo.
Lo que
es extraño, que los escenarios oficiales, como
los que brindan los Centros Culturales barriales, no
están sujetos al parecer a este tipo de verificaciones
y mucho menos a clausuras y multas. En este momento
se están celebrando en la ciudad jornadas de
música folclórica ¿ El Centro Cultural
Caseros, el Julian Centeya, la Casa de la Provincia
de Tucumán, ofrecerán las seguridades
exigidas? No recordamos haber visto dispenser de preservativos
en los baños de alguno de estos locales.
Esperamos
que los funcionarios a cargo del área escuchen
todas las campanas y también que los propietarios
de locales, dentro de sus posibilidades, acaten al máximo
las reglamentaciones que se dicten. Creemos que todo
tendrá un final feliz. Por la buena voluntad
de los funcionarios, la movilización de los afectados
y el apoyo de los vecindarios.
www.nuevociclo.com.ar
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