Aquí
la inseguridad se llevó también
una vida. En horas de la mañana, cuando
mayor es el tránsito de vehículos
por estar próximas las horas de inicio
de tareas, un desgraciado accidente de tránsito
se produjo en la intersección de la
Av Carlos Calvo y la calle Colombres. En la
oportunidad, un vehículo de transporte
público de pasajeros, al servicio de
la línea 7, circulando por la primera
de las calles nombradas impactó violentamente
contra una camioneta que en ese momento atravesaba
la avenida, circulando por Colombres.
Este último
rodado transportaba en su caja abierta a varios
obreros, uno de los cuales fue despedido golpeando
contra parede y vidrios del edificio levantado
en la esquina noroeste del cruce, falleciendo
en el acto. La camioneta perdido el control
subió a la vereda y quedó incrustada
entre dos columnas del edificio, como muestra
la fotografía obtenido por nuestro
cronista. El colectivo, siguió su marcha
por Carlos Calvo, chocando a un automóvil
particular estacionado a 40 metros de la esquina.
Algunos pasajeros sufrieron heridas de menor
consideración. Esta
nueva vida perdida tiene varios responsables:
1. La irresponsabilidad
de los conductores en el cruce de calles,
especialmente aquellos que conducen vehículos
de pasajeros. No sabemos si habrá
sido este uno de los casos, pero es frecuente
ver que las lineas de colectivos que circulan
por Carlos Calvo viniendo desde Boedo con
luz de semáforo fvorable atraviesan
el cruce con Colombres a velocidades inusuales,
que a veces continúan hasta la cuadra
siguiente.
2.
La irresponsabilidad de los directores de
obra, contratistas o dueños de pequeñas
empresas, que trasladan a sus operarios
sentados en la caja posterior del rodado,
circunstancia que prohíbe totalmente
la ley de tránsito.
3.
Los agentes policiales. Que solo se ocupan
de llenar formularios por infracciones cometidas
o inventadas.
Es
probable que en las actuaciones posteriores,
no aparezcan responsables. También
es probable que las compañías
aseguradoras quieran eximirse de responsabilidad
por culpa grave de alguno de los conductores,
que el seguro por “pasajeros transportados”
que incluyen las pólizas de seguro
no alcancen para los que viajan en la caja;
que las aseguradoras de riesgo de trabajo
se eximan también por culpa grave
de los asegurados y que el empleador de
obrero muerto pueda declararse insolvente.
En este país donde la irresponsabilidad
no se pena, todo es posible.
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