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BOEDO, BARRIO PORTEÑO DONDE LA INSEGURIDAD, TAMBIÉN EXISTE

 
 

     A pesar que la señora Presidente expresó en un discurso público y ante el reclamo generalizado de la población por la alta inseguridad en que se vive, que inseguridad era la de la época colonial, donde se hacía justicia en las plazas públicas (una forma de criticar también a muchos de nuestros próceres que, en aquella guerra independencista que sin demasiada solemnidad recordamos, no vacilaron en ajusticiar públicamente a quienes, en su momento y en esa circunstancia histórica, juzgaban traidores). Decíamos que a pesar de esas aseveraciones, la violencia o la inseguridad que es lo mismo, parecería – a juzgar por los hechos- que se ha adueñado de nuestro territorio barrial, que se convirtió en las últimas semanas en escenario de todo tipo de delitos.
     El primero de los hechos que tuvimos noticias ocurrió mientras Alemania hacía papilla al seleccionado de Maradona. Aprovechando que en la calle no circulaba casi nadie, ni peatones ni vehículos, dos personas penetraron en el estacionamiento de Av. San Juan 3651, sorprendiendo al encargado, sustrayendo –sin violencia alguna- uno de los automóviles guardados en el primer piso; el propietario del rodado se encontró en la seccional 10ª, cuando estaba haciendo la denuncia, con otro preocupado vecino el cual -poco antes- había sufrido igual pérdida; en esos días antes o también días después, el coqueto negocio recientemente instalado en Av. San Juan 3713, Nubecita, que nos acompaña como anunciante de este periódico, sufrió en un corto lapso, ya más de un robo; no habían pasado más que dos o tres días del hurto del garage, cuando sobre la calle Colombres, a pasos de Carlos Calvo, otro vecino recibió un balazo en una pierna en ocasión de un asalto; el martes o miércoles 6 o 7 pasado, otro pequeño pero antiguo local de la av. San Juan, entre Boedo y Colombres, fue el elegido, esta vez con más violencia. La propietaria fue atada, amenazada y encerrada por los ladrones antes de huir con su botín. Para terminar esta reseña, que seguramente si revisáramos los libros policiales de de las seccionales con jurisdicción en algún sector de Boedo (8ª, 10ª 20ª, 32ª y 34ª) sería muchísimo más amplio, mencionamos que hace solo unos pocos días, el importante comercio de ferretería ubicado en la esquina de Av. Boedo y Cochabamba también fue víctima de un delito similar.

     Y no podemos cargar las culpas sobre los efectivos policiales, que hacen mucho más de lo que el deber les impone, jugándose la vida, sí jugándose esa vida que pierden muchas veces en actos de servicio, ya que existe una notoria insuficiencia de efectivos para cubrir con generosidad el amplio territorio asignado en cada caso, no cuentan con equipamiento a tono con la época que vivimos, no existe dotación de móviles de rápido desplazamiento (motocicletas, por el contrario se los ve a veces ¡en bicicleta! (año 2010), los automóviles nos consta por haberlo visto con nuestros propios ojos, en casos circulan en tres cilindros, existe patrullaje con un solo efectivo a bordo, se llegó al invento –publicitado- de dejar vehículos en la calle sin personal policial- como forma de supuesto amedrentamiento. Nos hace acordar la historia que nos contaban en la escuela primaria, cuando –no decían- para simular ejércitos numerosos y engañar a los “realistas”, se colocaban muñecos con gorras militares.
     Y por encima de estas circunstancias, cuando se logra una detención, los delincuentes son juzgados como si fueran niños de pecho, con una bondad de los jueces que aterra.
     Eso sí, se ha prohibido a la nueva Policía Metropolitana la utilización de armamento defensivo utilizado en países del primer mundo y en nuestras propias provincias. No se admite el proyecto de ley o de ordenanza presentado por las autoridades de la ciudad tendiente a ordenar el tránsito de motociclistas, de los llamados “trapitos” o de otros personajes similares. Hemos podido visualizar la playa de guarda de vehículos de la Comisaría 10ª, secuestrados por distintos motivos y existen allí decenas de motocicletas apiladas, depositadas desde largo tiempo, que no son retiradas ya que aquellos que las tripulaban al momento del secuestro no tienen los certificados de propiedad de los rodados.
     Conocemos dos casos de motociclistas que aprovechando la entrada al lavadero de Colombres y San Juan ascendieron a la acera y atacaron a los circunstanciales transeúntes. Uno de ellos terminó en el hospital, auxiliado por vecinos, con huesos del brazo quebrados y fuerte golpe en el cuerpo por tratar de defender su cartera; el otro salvó de milagro su máquina fotográfica que portaba en su mano, gracias a que la sostenía fuertemente y el motoquero huyó solo con la correita de la cámara.

VECINOS O PASEANTES DE BOEDO. ¡A CUIDARSE! INCLUSO EN LA LÍNEA DE SUBTERRÁNEOS DONDE ABUNDAN LOS CARTERISTAS

Aníbal Lomba

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