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BOEDO NO OLVIDA – JULIAN CENTEYA

BOEDO NO OLVIDA – JULIAN CENTEYA

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Continuamos con el ciclo, basado en comentarios breves sobre los personajes homenajeados en el barrio de Boedo, a través de placas alusivas. Hoy es el turno de JULIAN CENTEYA.
Como tantos escritores, poetas, plásticos, Julián Centeya, también pertenece a la oscura categoría de los Grandes Olvidados. Con intención de sacarlo de su ostracismo intelectual, la Junta de Estudios Históricos del Barrio de Boedo, lo homenajeó, colocando una placa alusiva en San Juan 3602, en su intersección con Boedo, (Esquina SO), realizada por el Maestro Luis Zorz.
“El más empedernidamente porteño de todos nosotros, el poeta con más vereda y más noche de que puede blasonar Buenos Aires, no nació en Buenos Aires” (César Tiempo)
“Me miro por dentro y no puedo dejar de padecer esta enfermedad de ser porteño hasta la última gota de sangre. Por eso hablo el idioma de la Ciudad de Buenos Aires” (Charla, Rotary Club Avellaneda 1968).

Amleto Enrico Vergiati, nació el 15/10/10 en Borgo Val di Taro, provincia de Parma, Italia.

“Mi viejo (Carlo) carpintero era grandote y un cuore chiquilín, siempre en la vía…Vino en el “Conte Roso”. Fue un espiro…” (“Mi Viejo” – La Musa del Barro) “El veinte, era domingo” “Mi madre (Amalia Ricci) aguantiñó la mishiadura, ni una sola palabra, ¡siempre chanta! (“Dechave” La M.del B)
“… Inquilino mayor de Buenos Aires. Testigo lúcido de una ciudad romántica y despreocupada, acaso más porteña que la de ahora, con santuarios de estaño y de codillo. Transitador infatigable de sus calle y de sus trampas.…” (Boletín de la Academia Porteña del Lunfardo, Luis Adolfo Sierra. año 1, nº 3, pág. 90. 1968)

“Mi formación es la del hombre de la calle, desesperado y solo. Histórico inquilino de bulines, insisto en la vieja ternura de cultivar la poesía del barrio. De noche me pongo la chalina del viento y camino esta ciudad que prepotentemente la hice mía, porque a mí me parió Buenos Aires” (JC. Boletín de la APLunfardo año 1, nº3) “Lunfardo que habita en mí y que manco (entiendo) -porque no me lo prestaron – en virtud de un contrajuego que me llevó a caminar la geografía de la yeca que une San Juan y Loria con Triunvirato y Congreso, Montes de Oca y Suárez con Las Heras y Salguero, Famatina y Cachi con Rioja y Caseros, Boedo y Las Casas con Centenera y Tabaré… “(La M. M)
“Era un hombre triste que sonreía”. “Dueño del libro de quejas de los humillados y ofendidos” (C.Tiempo)

La familia, con dos hermanas y un perro italiano, Pri-Pri , se establece en San Francisco, Córdoba, trabajando don Carlo en una fábrica de licores de un amigo. La experiencia no fue buena. A los seis meses lo encontramos en Buenos Aires, Barrio de Saavedra. Luego se establecen en BOEDO y CHICLANA. “Yo canto en lunfa mi tristeza de hombre/y ando en la vida con mi musa rante/Ella es así, maleva, yo atorrante./Camina a mi costao y tiene un nombre/Nació conmigo allá en Boedo y Chiclana (La M.M) Mi país”
Chiclana que supo ser fáctico Barrio. Chiclana, donde a la Estercita, la pebeta más linda, la embalurdaron con lujo y cabaret y fue “milonguita” la que añora el percal. Chiclana la empedrada con boulevar y más allá “El Florencio” de Riganelli. Chiclana la del feca y otras yerbas en la esquina de Rondeau, en el que amasijaron a un fiolo solamente para poder escrachar al boliche como “La Puñalada”. La cortada “Las Naciones” (hoy Jantín) como cancha y Juan Di Nome como inquilino. Las cuatro esquinas en cruz de Boedo y Chiclana. (“A las cuatro esquinas duraderas de Boedo y Chiclana” Dedicatoria: La M.M)
“…De aquel Boedo Antiguo, en la encrucijada con Chiclana, curtido a leyenda de boliche y organito, le viene a Julián Centeya su porteñismo impenitente…” (Boletín de la Academia Porteña del Lunfardo, Luis Adolfo Sierra. año 1, nº 3, pág. 89. 1968)

“…Me ubico sin lujo de ordenaciones,… frente al primer café mistongo que conocí. Fue en Boedo y Chiclana meridiano que se pone en cruz cuatro esquinas una cuarta de la muerte física de la importante arteria que le presta nombre al barrio: Boedo…” (Cuadernos del Cafe Tortoni, nº 1, julio 2000. Conferencia de Julián Centeya. “Los Cafés mistongos”, pág.5)

Cursa 4,5 y 6º grado, en el colegio San Antonio, de Caseros y Lavarden, Parque de los Patricios. “Las campanas, como las pibas del barrio no se dejaban tocar” Academia Pitman. Sta. Araujo, “mina posta, me gustaba verle el andar cuando se iba”
Tres años en el Colegio Nacional Bernardino Rivadavia, donde lo mandaban a hacer gimnasia a la Costanera, se demora para frecuentar boliches del bajo. Paseo de Julio. “Me interesó conocer ese mundo” Rabonas, quedó libre. 17 años se fue a vivir solo en el Palomar, Av. Corrientes 1262.
Si bien se ubica en “Las cuatro esquinas en cruz de Boedo y Chiclana”, su cuore estaba esparcido por todo el Sur, comenzando por su BOEDO, compartido con Homero y Cátulo:

“Yo no vengo a hacerme la partida,/yo digo, nada más, que soy de Boedo./Del Boedo legendario,/el de la “Balear” y “El Aeroplano”,/el de Eufemio Pizarro/y La Chancha, muerto de bala/en la ancha vereda/de la puerta del “Biarritz”,/y era la esquina/de la cortada de San Ignacio/una tribuna proletaria/a medias con la concertina/del Ejército de Salvación/con soldados /de paz y una plegaria./Del Boedo, sí, del café “Dante”y la ruidosa estación de los bondis/frente al “Los Andes”/donde mi junada de asombroentreveró a Gorki con Barletta,/a Mario Mariani con Gustavo Riccio,/a Chejov con Nicolás Olivari/cuando con dos monedas/me compré Versos de una…que le editó Zamora a César Tiempo./El Boedo de Pedro Zanetta,/un Ermete Novelli de barriada;/el Boedo de una literatura de fábrica/y de tangos de gustaciones ácidas./El de la desventura y la miseria,/el del boliche amistoso, compartido/con Homero Manzi y el Loco Papa;aquel Boedo de la Semana Trágica/que entreveró a Oruro con Barcala./Yo lo trepé a Boedo, viniendo desde el fondo/del cruce de Chiclana./¡Y era muchacho!/Mi barrio de lonjeado cielo, del bodegón humoso/y la cantina gringa de la murra/y de la canzoneta nostálgica/acaso La violeta/y el primer metejón con esa turra/que me dejó en chancleta./Yo no vengo a hacerme la partida/Yo digo no más que soy de Boedo” (“La Musa Mistonga”)
Su recorrido de cuore se pianta pa’ Pompeya, que le dio el nombre artístico y muchos amores:
“Me llamo Julián Centeya por mandato soy cantor. Nací en la vieja Pompeya, tuve un amor con Mireya. Me llamo Julián Centeya, su seguro servidor…En la cortada de arena bailé ganando un amor…Me llamo Julián Centeya no se le vaya a olvidar. Si quiere buscar mi huella,la encontrará por Pompeya. Me llamo Julián Centeya pa’ lo que guste mandar…” (“Julián Centeya”, milonga, música de Canet. Letra de Vergiati – 1937)

Periodista. En la redacción de Crítica se cruza con Borges “Entiendo que de verlo caminar nomás, que de niño nunca rompió un vidrio y que pese al estudio sobre el truco, no lo sabe jugar” Como cronista policial de Crítica, venían de escolaso y chamuyo al bulín de Boedo y Chiclana, malandras y yuta, ambos dejaban las herramientas. Eran las reglas de juego.
En el diario Crítica se vincula con un hombre de confianza de Natalio Botana, Barquina (Francisco A.Loiácono), de quien abreva la noche con yirantas, rufianes y rochos.
“El Sapito tenía la concesión de la punga en la Plaza Constitución, se la había dado el comisario de la 16, era el único que podía robar, cuando veía a otro, lo denunciaba”
Opina que la primera villa miseria (no fue la de Retiro, llamada “Desocupación”) estaba en Parque Patricios, el Asilo Policial, contra el murallón de una vieja curtiembre, calles Iguazú-Monteagudo-Uspallata y Los Patos.

Alejado de la política. Sin embargo Evita, lo distinguía. En una ocasión fue a cubrir como periodista un acto donde hablaba. Le aconsejó tratarse la soriasis. Cacho Di Nome, su amigo, lo acompañó con una recomendación de Evita para el Dr.Aarón Kaminsky, especialista en piel, fracasó, pues el tratamiento indicaba dejar el alcohol. No fue a la segunda consulta.
El último encuentro con Discépolo fue en el Café Benigno (La Rioja y Caseros, última ubicación), y este le decía: “Hay que volverse para mirar lo que hay adelante” “con una hoja de la Biblia te envuelven la yerba en el almacén de la esquina” “Barro la escalera para arriba” “hablamos de la panaderita de la calle Garro” y el supuesto amasijo frustrado en la costanera.

OBRA POÉTICA.
Recuerdos de la Enfermería de San Jaime” (firma con el seudónimo Enrique Alvarado) 1941, La musa mistonga, subtítulo “Versos de arrabal” Ed. Freeland 1964. La musa de barro, subtítulo “Versos de la Lunfarda Porteña”, Ed. Quetzal 1969, El Vaciadero 1971. Póstumos: Piel de Palabra, La Musa Maleva Ed.Torres Aguero 1978.
TANGOS. Le da letra a “Lluvia de abril”, “La vi llegar” (ambos música de E.M. Francini), “Claudinette”, (música de E. Delfino) “Tu lluvia y mi canción”, (música Alfredo Cucci) “Canción a tu presencia” (música de Alberto Podestá) “Más allá de mi rencor” (música de Lucio Demare), “Lison”, (música de José Ranieri), “Julián Centeya” (milonga, José Canet, música) “Felicita” (milonga, Hugo del Carril, música)

Francisco Rabanal, Intendente Municipal (1963/66), le ofrece la Secretaría de Cultura. Rechaza
“En mayo de 1967, da un ciclo de 4 conferencias en el teatro “Corrientes”, en Av. Corrientes 561. Allí aborda: 1) Enrique Santos Discépolo, 2) Los reñideros; 3) Homero Manzi y 4) Calle Corrientes. En la publicidad se lo anuncia como “Julián Centeya, El hombre gris de Buenos Aires” “… Julián Centeya; este hombre que no sé por qué se hace llamar el hombre gris de Buenos Aires, si tiene el alma azul y constelada..”…(Boletín de la Academia Porteña del Lunfardo, José Gobello. año 1, nº 3, pág. 92. 1968)

PICHUCO y los ropes de Julián

Pri-Pri (frío) el italiano. “En tu fueye está el ladrido esdrújulo de mi perro Chango”
Chango una vez me mordió, vecinos gritar Pasteur ¿cómo iba a meter en cana a mi propio perro?
Malambo, murió en mis brazos. Ambos están enterrados en el jardín de mi casa (pasaje Sócrates 3045.  Coghlan)
“Yo le hablaba a mis perros de vos. Gordo, y un fabuloso entendimiento nos juntaba/ Y yo crecí hasta perro…”
“…Tu fueye enchabona y reintegra paisajes de barro y devuelve cosas. Siempre me devolvés cosas. Las que no te di y son tuyas… Pichuco en tu jaula canta llorando el pájaro de la tarde ciego, y yo desde el hueso bato, que sos El Bandoneón Mayor de Buenosaires” (“Pichuco”. La M. del B”)

LAS MUCHACHAS

Años treinta, metejón, deja Crítica, pianta a Montevideo, tras la muchacha.
Tiene una relación con Hilda Maria Basso, fruto es una hija, Norman Kelly
27 octubre 1945 contrae matrimonio con Gori Omar (Elena Goritzia Vattuone), fallece 24 de mayo/67.
Maduro, se le arrima una muchacha joven. El departamento de Tucumán al 1500, los cobija.

En 1972. Actúa en Grandes Valores del Tango. Cambia, bebe y fuma moderadamente. Es tarde. “¿Sabés que tengo que ir a cobrar lo que me pagan por la audición de radio Colonia y no tengo ganas? Total, ya pagué la luz, el gas, el alquiler. Una vez tuve que terminar un verso a la luz del farol de querosene porque SEGBA, me aplicó un corte personal”
1973, última conferencia en el Tortoni “Los cafés mistongos”, casi una despedida.
Alquila dpto. Paraguay 3377. Se interna en el Sanatorio “Albert Schweitzer” calle Pedro I.Rivera 5330. El 25 de julio de 1974 se escapa, para encontrarse con unos amigos en un bar cercano a V.Urquiza, “El boliche de Torres” Bauness y Pedro I.Rivera. Dos amigos, el gordo Pierino y el Flaco Verdura, se siente mal, lo llevan al sanatorio, fallece a la 1,30 hs, del 26 de julio de 1974. Ironía del destino, mismo día fallecen Roberto Arlt 1942, la señora Eva Duarte de Perón 1952 e Ignacio Corsini 1967.

Bibliografía: Galasso, N. “Julian Centeya. El poeta de las Musas Reas” Ed. Corregidor. 2007

Ricardo Lopa
lopa_ricardo@yahoo.com.ar

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