Desde
el 1º de octubre Buenos Aires será una ciudad
libre de humo.
En esa
fecha comenzará a regir la ley sancionada por
la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, según
proyecto de la actual diputada nacional Paula María
Bertol, del PRO, durante su mandato como legisladora
porteña.
Sin embargo,
una norma tan trascendental que hace a la defensa del
ambiente, a la preservación de la salud, que
sigue la tendencia de la mayor parte de los países
desarrollados del mundo, no ha sido aún reglamentada,
motivo por el cual a pesar de entrar en vigencia la
ley de “tolerancia cero”, los infractores
no podrán ser multados.
Importancia
creciente deberá tener la actitud de la población
en general, en especial aquellos que no aceptamos que
nuestra salud se vea perjudicada por la negligente acción
de otros.
La normativa
a cumplir no permite fumar en los bares, confiterias,
restaurantes o locales privados con acceso al público
de menos de 100 m2.
Locutorios,
cibercafés, shoppings , cabinas telefónicas,
gimnasios y todos los espacios cerrados de acceso al
público también están considerados
dentro de la normativa, que comenzó a regir en
la Capital el 1° de marzo último con la prohibición
de fumar en todas las dependencias municipales.
Lamentablemente, en estas
oficinas o locales no se ha visto en los empleados o
funcionarios acatamiento alguno. En cualquier dependencia
que el público visite por distintas gestiones,
encontrará fumadores displicentes que hacen caso
cero a la ordenanza, sin que jefes o directores ejerzan
control alguno.
La ley establece multas para los dueños de locales
que no hagan respetar la ley.
40.000 personas mueren
por año en Argentina por enfermedades derivadas
del consumo del cigarrillo. ¿Hace falta decir
más?
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