Adueñándonos sin permiso del
amable slogan que ha hecho popular el proyecto
puesto en práctica por el Ministerio
de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires,
a través del Ente de Turismo de la
C.A.B.A., que dirige el Ingeniero Hernán
Lombardi, hemos asignado al Bar Carlitos,
al antiguo bodegón de Carlos Calvo
y Saavedra, el cariñoso calificativo.
Ya
con anterioridad y luego de la nota escrita
en agosto de 2004 por la historiadora y
entonces presidenta de la citada Junta,
Otilia Da Veiga, publicada en la edición
de ese mes de El Cristobaleño, órgano
informativo de la entidad, donde por primera
vez se hacía pública la historia
del legendario café, el Museo de
la Ciudad había reconocido al “ultimo
estaño de San Cristóbal”
como Testimonio de la memoria viva ciudadana
.
Ahora
es la Legislatura porteña que, según
Expediente 2756-D-2008, se dispone a tratar
en próximas sesiones el PROYECTO
DE RESOLUCIÓN
por el cual se dispone:
Artículo
1º.- Declárese de interés
cultural de la Legislatura de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires el centenario
del " Bar Carlitos " a celebrarse
el 29 de noviembre de 2008.
Artículo
2°.- Dispóngase la instalación
de una placa en la fachada del citado bar,
situado en Carlos Calvo 2607, con el siguiente
texto:
LA LEGISLATURA
DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES
EN HOMENAJE AL CENTENARIO DEL BAR
CARLITOS
1908-2008
Artículo
3º.- Los gastos que demande el cumplimiento
de la presente serán imputados a
las partidas presupuestarias correspondientes.
Artículo
4º.- Comuníquese, etc.
Lo
particular del caso es que en los fundamentos
de la resolución se transcribe casi
textualmente la nota a la cual hicimos mención
en el inicio (la fotografía que acompaña
fue tapa de la publicación que se
cita, obtenida por el fotógrafo Sr.
Ariel Méndez Zebe), sin mención
alguna de la autoría. Ya hemos visto
que estos casos son frecuentes, siendo por
ello, alegrándonos por esta nueva
resolución, que se agrega, por ejemplo,
a la otorgada en igual sentido hace pocos
meses al bar Quintino , de Carlos Calvo
y Quintino Bocayuva, en el barrio de Boedo,
quisimos hacer justicia con quienes, desde
su trabajo de historiadores barriales, permiten
ir descubriendo estos hitos en la historia
de cada comunidad.
A continuación transcribimos
los fundamentos que acompañan el
proyecto de Resolución en cuestión:
Señora Presidenta:
En el año
1908, Don Manuel García inaugura
en la esquina de Carlos Calvo y Saavedra,
en el barrio de San Cristóbal, el
Bar “Carlitos”, que debe su
denominación a la manifiesta admiración
de su dueño por Carlos Gardel. El
mismo nació como almacén y
despacho de bebidas, como lo acredita la
antigua chapa enlozada que lo identifica.
El lugar ofició de proveedor con
libreta negra de hule, en tiempos de conventillos
sin supermercados a la vista. La memoria
nostálgica de los parroquianos rescata
a famosos habitúes del lugar, como
por ejemplo a Ada Falcón, que solía
hacer compras en el antiguo almacén.
A Enrique Muiño, vecino de la calle
Carlos Calvo y Pichincha, quien pasaba a
diario a beber su cafecito en el lugar.
Nombran orgullosos a Razzano, guitarrista
de Gardel, quien vivía en un conventillo
de Carlos Calvo 2540 y era frecuente encontrarlo
entre las mesas del bar. Recuerdan a Roberto
Ray, cantor de la orquesta de Osvaldo Fresedo,
quien allá por el año 1945
vivía en la intersección de
las calles Estados Unidos y Jujuy. Hablan
de los hermanos Puccio, guitarristas de
Hugo del Carril, quienes eran clientes y
solían tocar la guitarra en rueda
de amigos. De Atilio Stampone, cuando cursaba
la primaria en la Escuela “Chorroarín”
y pasaba por allí a comprar golosinas.
Rememoran que, por aquellos años,
eran asiduos concurrentes, los integrantes
del dúo cómico Buono-Striano,
el apellido de Rafael era Bueno y vivía
enfrente, recuerdan.
El Bar “Carlitos”,
a punto de cumplir sus primeros cien años
de vida, permanece original, y entre sus
valiosos objetos antiguos podemos destacar
una vitrola que aún resiste, un Wincofon,
viejos tarros de lechero y un cartel de
1892 que expresa textualmente: “Por
orden del comisario se prohíbe entrar
armado y con sombrero al despacho de bebidas”.
El letrero rememora una época donde
las discusiones las ganaba aquel que quedaba
en pie.
El último estaño de San Cristóbal,
como se lo conoce, fue reconocido el 11
de noviembre de 2004 por el Museo de la
Ciudad, como “TESTIMONIO VIVO DE LA
MEMORIA CIUDADANA”, por conservar
el carácter original de un tradicional
café y despacho de bebidas de principios
del siglo XX.
Por lo expuesto solicito la aprobación
del presente proyecto.
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