Son
las 00.40 del jueves 6 y estoy frente al
monitor de mi computadora ordenando algunas
notas destinadas a este sitio. También
tengo frente a mí un receptor de
TV que está ofreciendo las noticias
de canal CN5. De repente escuchó
un título que me hace levantar la
vista hacia la pantalla: “Fusilamiento
en una farmacia”. Las imágenes,
con cruda realidad, (originadas en una emisión
anterior de Telefé.) muestran como
tres delincuentes todos jóvenes,
entran en un negocio de farmacia y sin mediar
palabra acribillan a tiros a un policía
de custodia que estaba dentro. Cuando los
maleantes huyen, se ve al policía
levantarse y salir arma en mano hacia la
calle, cayendo antes de llegar a la puerta.
El policía, con grado de Cabo, fue
internado con heridas de bala en abdomen
y pierna y según la noticia a esta
hora, se encuentra en estado de “coma
4”.
Otro servidor público,
el Cabo Cesar Marconi, miembro de la Prefectura
Naval, se debate también a estas
horas entre la vida y la muerte, con similar
pronóstico médico, tras recibir
en su cabeza el impacto de un adoquín
arrojado por integrantes de un grupo de
trabajadores( ¿) del casino ubicado
en el área del puerto de la ciudad
que se enfrentó con los miembros
de la Prefectura. También en el Hospital
Churruca s encuentran internados otros policías
con heridas de distinta gravedad, no solo
causadas por delincuentes comunes (llamamos
así a los ladrones, violadores, etc.)
sino por activistas o provocadores integrantes
de distintas manifestaciones
públicas. En el caso que me aterrorizó
hace unos instantes, seguramente el Ministro
del área no podrá suspender,
sumariar o echar a nadie. En los otros dos
casos la sanción recayó en
quienes defienden o custodian el orden y
los bienes. Los asesinos del policía
Sayago todavía siguen sin identificar,
los maleantes que enfrentaron a la policía
frente a la Legislatura hace pocos días
están en libertad y el asesino que
el martes arrojó el adoquín
seguramente estará caminando por
cualquier zona de la ciudad. Atroz y de
terror. Hago votos por el restablecimiento
de los servidores públicos y también
hago votos para que de una vez por todas
se entienda que quienes nos defienden, y
defienden los bienes públicos, son
personas de carne y hueso que por muy pocos
pesos son expuestos como carne de cañón
ante verdaderos vándalos. Cuando
usted lea esto, dentro de dos o tres días,
seguramente habrá habido ya otras
noticias sobre los heridos. Igualmente,
eleve una plegaria, cualquiera sea su creencia,
por la salud y la vida. Yo lo haré
esta noche.
Aníbal Lomba
www.nuevociclo.com.ar
Producción
Propia
Más
noticias
|