¿SERÁN VECINOS DE BOEDO?
Nos cuesta creerlo.
Nuevamente la indolencia se hace presente en el barrio
de Boedo.
No obstante la generalizada repulsa
que el malicioso accionar de un comerciante ávido
de nuevas ganancias produjo entre sus colegas y vecinos
en general, al disponer unilateralmente, (sin que mediara
autorización de autoridad alguna, sin que previamente
se conversara con sus pares del barrio sobre la razón
o sin razón del proceder), la destrucción
de uno de los canteros que contorneaban el monumento
denominado Mástil a la Patria, erigido en 1981
por la Asociación de Amigos del Barrio de Boedo
frente a la sede del Banco Ciudad de Buenos Aires, en
Av. Boedo 860, de cara a la Cortada de San Ignacio,
hecho ocurrido en octubre del año próximo
pasado y que la Junta de Estudios Históricos
del Barrio de Boedo denunciara oportunamente ante distintos
organismos oficiales, destrucción que se hizo
con el único propósito de ganar espacio
para la instalación de nuevas mesas en la acera
del negocio; cuando aún no se habían acallado
las voces de censura y alarma, el martes 7 del corriente,
en las primeras horas de la tarde, personal contratado
nuevamente por los propietarios del mismo café
destruyeron a pico y pala el
segundo cantero, el inmediatamente ubicado junto al
Mástil, en el lateral sur del mismo. No se atrevieron,
eso sí, a retirar un montículo de tierra
donde se encuentra plantado un pequeño arbolito,
ya que sacar la especie hubiera sido, sí, cometer
un delito penalmente sancionado. También dejaron,
hasta hoy, una de las farolas cuyo sostén se
encuentra dado por el citado montículo y que
es similar a otra ubicada en el lateral opuesto.
Esta situación
colmó ya la paciencia de quienes sienten verdadero
afecto por el barrio, de quienes sostienen que Boedo
posee una identidad propia, de quienes no tienen frente
a sí únicamente un papel moneda sino que
aman y palpitan la rica historia de Boedo. Esta verdadera
burla al vecindario, este gratuito agravio a la memoria
de quienes, como Héctor González, Antonio
Fontana, Francisco Reyes, Hersovich, Juan Luchetta y
tantos otros recordados comerciantes del barrio, como
los aún luchadores Gallego o Kapusta, Cámara
o Bilevich, ofrecieron su tiempo, su esfuerzo y su dinero
para conservar viva la herencia notoria que nos legaron
quienes fueron pioneros del barrio.
Pero quienes se autotitulan
defensores del Arte, integran la llamada Red de Cultura
de Boedo y ocultan su reprochable proceder tendrán,
tarde o temprano, que reparar los daños causados.
Se dice que el tiempo es más largo que la vida.
Y así será. El tiempo se encargaráa
de reivindicar la memoria agraviada y los valores ultrajados,
que no son pocos, pues del Monumento a la Bandera del
barrio de Boedo se está hablando.
Para www.nuevociclo.com.ar
Aníbal Lomba
Presidente de la Junta de Estudios Históricos
del Barrio de Boedo
www.nuevociclo.com.ar
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