Se
necesitaron decenas de accidentes, más
de una muerte y decenas de heridos, para que
los responsables del tránsito en las
autopistas urbanas tomaran algunas medidas
preventivas.
A tono con la
preocupación que ya había demostrado
la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires,
con la presentación de distintos proyectos
referidos al tema, el jefe de gobierno Jorge
Telerman, acompañado por el ministro
de Planeamiento y Obras Públicas, Juan
Pablo Schiavi y por el presidente de AUSA,
Felipe Nogués, presentaron en el puesto
de peaje “Avellaneda” de la AU
Perito Moreno, el nuevo plan denominado “Autopistas
Seguras”.
Las nuevas reglamentaciones
fueron elaboradas con la participación
de especialistas nacionales e internacionales
expertos en el tema, convocados al efecto.
La principal preocupación es lograr
la disminución de la cantidad de accidentes
que ocurren en tales vías de tránsito.
El Jefe de Gobierno
en su alocución puso especial énfasis
en que las campañas de educación
vial requieren no solo de políticas
fuertes, sino también de educación,
prevención y toma de conciencia inmediata
de parte de los conductores, en especial en
las vías rápidas como las autopistas,
que es donde los accidentes tienen más
posibilidades de ser fatales. En
su discurso, Jorge Telerman agradeció
en especial a la república neocelandesa,
a la Defensoría del Pueblo y a las
ONG que colaboraron con el plan. Además,
destacó: Con solo reducir el 5 por
ciento la velocidad máxima reducimos
los accidentes en un 20 por ciento. La campaña
se propone, además de limitar la
velocidad máxima, evitar manejar
usando el celular, controlar el uso del
cinturón de seguridad y poner mayores
controles en la autopistas.
Para lograr
el objetivo, el plan apunta a la prevención
de accidentes, mediante campañas
gráficas de concientización
y tests de seguridad vial, y al control
/ sanción de infractores, a través
de la intensificación del labrado
de actas, la notificación en el momento
del hecho en casos de infracciones graves
y el control de alcoholemia.
Este
programa ha sido diseñado con la
colaboración, la participación
y el consenso de la Policía de Nueva
Zelanda y formarán parte en su aplicación
la Defensoría del Pueblo y la Dirección
General de Seguridad Vial de la Ciudad,
además del Instituto de Seguridad
y Educación Vial (ISEV).
Si nos atenemos a la realidad, por ahora
las palabras del Jefe de Gobierno son un
manual de buenas intenciones. Quienes transitamos
casi diariamente por las autopistas de Buenos
Aires sabemos de sobra que no existen más
que esporádicos controles, que los
desaforados automovilistas pasan de un carril
a otro como si fueran en una calesita, que
las velocidades máximas no se respetan,
que circulan vehículos sin luces,
y que la policía que suele encontrarse
en los puestos de peaje no efectúa
control alguno.- Que tampoco les importará
a los conductores abonar uno o dos pesos
más por viajar sin compañía
y que los camiones seguirán siendo
dueños de todos los carriles.
Únicamente
con patrullajes asiduos, con unidades móviles,
de día y de noche, haciendo detener
la marcha de los vehículos en los
puestos de peaje para que no puedan producirse
otros accidentes, identificando fehacientemente
a los conductores, con una policía
propia de la ciudad y una ley de tránsito
de carácter nacional, podrá
llevarse a cabo el anhelado propósito
de reducir las víctimas.
Pero
–además- no es suficiente enfocar
el tema de la seguridad en las autopistas.
Las estadísticas de la propia ciudad
nos dicen que en sus calles y avenidas son
miles las víctimas de cientos de
accidentes. Vemos circular los ciclistas
a contramano y sin luz alguna de noche,
a los motociclistas protegiendo sus codos
en lugar de sus cabezas, a niños
y hasta bebés montados en una motocicleta
apretados entre los cuerpos de sus padres,
a colectivos cruzando las intersecciones
sin respetas los semáforos, deteniéndose
en cualquier parte, a metros de las paradas
y a metros de las aceras, transportistas
repartiendo mercaderías a cualquier
hora y en cualquier parte, y todo ante la
pasividad de los efectivos policiales que,
de vez en cuando, labran un acta por no
llevar el cinturón de seguridad puesto
a alguien que sí lo llevaba, o por
mal estacionamiento al vehículo más
humilde que encuentran, ignorando al camión
que al lado descargaba mercaderías
en el comercio próximo a la “parada”.
Pero
está bien la preocupación,
principalmente ahora que solo nos faltan
unos días para el acto eleccionario.
Ah! Lamentamos profundamente que no se haya
podido inaugurar la línea “H”
de subterráneos en la fecha prevista
por el Ejecutivo. ¿Será cierto
que hubo una demora premeditada para demorar
las obras en desmedro del Gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires? Si la denuncia es
cierta, será una más de las
suciedades de esta campaña.
www.nuevociclo.com.ar
Producción
Propia
Más
noticias
|