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ACCIDENTES DE TRANSITO Y RESPONSABILIDAD GUBERNAMENTEAL

     En una nota anterior hicimos referencia a este verdadero flagelo que azota a nuestro país, cual es los accidentes de tránsito y su secuela de muertes, heridos, inválidos, perdidas materiales, etc.

     Hacíamos un llamado especial a la población y en especial a las autoridades para establecer las condiciones que permitan evitar tantas calamidades.

     Hoy volvemos sobre el tema porque lo consideramos absolutamente relevante para la calidad de vida de los argentinos.

     Primero vamos a enumerar las infracciones de tránsito más frecuentes de las cuales derivan, muchas veces, los trágicos accidentes:

     Violaciones de luz roja (especialidad de los conductores de colectivos)
No otorgamiento de la prioridad peatonal (responsabilidad colectiva)
Falta de uso de cinturones de seguridad (alto porcentaje de muertes al salir despedido del habitáculo)
Menores en el asiento delantero y ahora, peor aún, las célebres “mascotas”
Falta de uso del casco en motociclistas (casi nulo su uso en los repartidores de “delivery”
Exceso de velocidad y no conservar los carriles debidos
Mal estado de las cubiertas y del parque automotor en general, etc.

     Los cálculos estadísticos derivados de estudios sobre el tránsito vehicular en los lugares más significativos de la Capital Federal y del Gran Buenos Aires, revelan que solo uno de cada doce mil infractores son sancionados por la autoridad policial o municipal.

     Vamos a seguir con las estadísticas:
Según una de las fuentes consultadas, en el último período analizado se produjeron 246 víctimas fatales en la Capital Federal y 2,926 en la provincia de Buenos Aires. Es decir que, en el primer caso, se anota –en números redondos- una muerte por año cada 10.000 habitantes. En la provincia de Buenos Aires, sobre 13.827.203 habitantes registrados en el último Censo Nacional de Población, los muertos en accidentes de tránsito en igual periodo fueron 2.926, es decir 2,11 cada 10.000 pobladores. Es decir más del doble que en nuestra ciudad.

     Cualquier persona que haya transitado por las calles o rutas nacionales o provinciales en el tramo que cruzan la provincia, habrá notado la gran cantidad de vehículos que aún circulan con las chapas patentes vencidas, sin luces y en deplorable estado de mantenimiento. Esos automotores (automóviles, camionetas, camiones) no solo se “pasean” libremente sino que pasan puestos de peaje y los escasos puestos camineros de la policía provincial.

     Quienes conducen automóviles por autopistas de la provincia difícilmente habrán visto a un policía patrullando la misma, ya sea en automóvil o motocicleta y, muchos menos, detener vehículo alguno.

     La ley estipula que todo automotor que transita las rutas del país debe contar con un seguro que lo ampare por el riesgo de Responsabilidad Civil (no comentaremos aquí lo ridículo de las cifras fijadas por la norma, irrelevantes frente a las secuelas de un accidente). Pero lo importantes es que, lo han revelado las entidades que agrupan a los aseguradores, únicamente un 50% del parque automotor está asegurado. No se crea el lector que este artículo es una promoción a favor de las compañías de seguros. Lo esencial es que la mayor parte de los coches no asegurados son productores de accidentes, sus propietarios son totalmente insolventes y, por tanto, las víctimas quedan absolutamente desprotegidas. Aspecto que tomaremos en otra nota.

     Nuestro propósito es poner de manifiesto que existe una total responsabilidad de los funcionarios públicos a cuyo cargo se encuentran las distintas dependencias que deben vigilar y controlar el cumplimiento de las leyes y ordenanzas vigentes. Incluyendo a los efectivos policiales o policías municipales. Y sobre la responsabilidad de estos funcionarios está la de sus superiores, en las Direcciones, Subsecretarías, Secretarías, Ministerios, Concejos Deliberantes, Legislaturas y hasta del propio Ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires.

     Desde hace poco más de un año, la ciudad de Buenos Aires enfrenta la dolorosa realidad de casi doscientas víctimas fatales y muchas más con secuelas del incendio del local de Cromagnon. Sin duda no existe un solo habitante de este suelo que no desee se ejercite el derecho y se haga la debida justicia, tanto con los eventuales responsables como en la reparación económica por tanto dolor causado. Cientos de horas de televisión, miles de artículos periodísticos, incontables horas en discursos, centenares de miles de pesos del erario público gastados en vigilancia, controles, reparación de daños, etc. Miles de personas piden el Juicio Político al Jefe de Gobierno ahora suspendido y algunas han llegado a amenazar con vengarse en los propios familiares del político acusado.

     Sin embargo, la tragedia de 2.926 víctimas fatales, las casi 10.000 heridas en estos hechos registrados en la provincia de Buenos Aires, los cuantiosos bienes afectados, no merecen más que una reprimenda aislada, vinculada generalmente a la culpa del conductor: que estaba ebrio, que manejaba con exceso de velocidad, que no tenía el cinturón puesto, que era un chico menor de edad, que se comprobó estaba drogado, que llevaba ocho personas en el automóvil, etc. etc.

     Todos, o casi todos ellos, hubieran podido estar compartiendo hoy la mesa familiar, el lugar de trabajo, el aula de la casa de estudios, si los funcionarios encargados de hacer respetar las leyes hubieran cumplido con su trabajo. O se lo hubieran hecho cumplir.
De la misma forma que la ciudad de Buenos Aires responsabiliza al Sr. Jefe de Gobierno, que es el Gobernador de la ciudad, también debería exigirse igual grado de responsabilidad al Sr. Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, por no haber tomado los recaudos necesarios para cumplir y hacer cumplir las leyes y ordenanzas que rigen en su provincia. También hay una responsabilidad política frente a las 2.926 muertes a que hemos hecho mención.

Aníbal Lomba
Especial APRA www.nuevociclo.com.ar


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