24 DE ENERO. DÍA
DEL PERIODISTA Y ESCRITOR CATÓLICO
En la
fecha el santoral católico venera a San Francisco
de Sales, quién –en 1923- fue nombrado
Patrono de los periodistas y escritores católicos.
San Francisco había nacido en el castillo de
Sales en 1567, falleciendo a los 56 años el 28
de diciembre de 1622. Fue declarado Santo en 1675 y
Doctor de la Iglesia en 1877. Escribió numerosos
libros, de manera tan clara y sencilla que, decía,
hasta las personas más humildes y pobres podrían
entenderlo.
Con tal motivo Benedicto XVI dio un
mensaje iniciando así las próximas Jornadas
Mundiales para las Comunicaciones Sociales.
Resulta oportuno para nuestro país,
y en especial para tantos “comunicadores sociales”,
ofrecer parte de las palabras pronunciadas por el Papa,
que deberían ser objeto de profunda meditación
para muchos o casi todos quienes ejercemos el periodismo.
"Los avances tecnológicos en los medios
han conquistado en cierta medida tiempo y espacio, permitiendo
la comunicación tanto instantánea como
directa, aun cuando las personas están separadas
por enormes distancias. Este desarrollo presenta un
potencial enorme para servir al bien común. (...)
Diariamente se nos recuerda que la inmediatez de la
comunicación no necesariamente se traduce en
la construcción de la cooperación y la
comunión en la sociedad".
"Iluminar las conciencias de los individuos y ayudar
a formar su pensamiento nunca es una tarea neutral.
La comunicación auténtica exige valor
y decisión radicales. Requiere la determinación
de aquellos que trabajan en los medios para no debilitarse
bajo el peso de tanta información ni para conformarse
con verdades parciales o provisionales. Por el contrario,
requiere tanto la búsqueda como la transmisión
de lo que es el sentido y el fundamento último
de la existencia humana, personal y social. De esta
forma, los medios pueden contribuir constructivamente
a la propagación de todo lo que es bueno y verdadero".
"El llamamiento a los medios de comunicación
de hoy a la responsabilidad, a ser protagonistas de
la verdad y promotores de la paz, supone numerosos desafíos.
Aunque los diversos instrumentos de comunicación
social facilitan el intercambio de información,
ideas y entendimiento mutuo entre grupos, también
están teñidos de ambigüedad. (...)
Algunas tendencias dentro de los medios engendran una
forma de monocultura que oscurece el genio creador,
reduce la sutileza del pensamiento complejo y desestima
la especificidad de prácticas culturales y la
particularidad de la creencia religiosa. Estas distorsiones
se dan cuando la industria de los medios se reduce al
servicio de sí misma o funciona solamente guiada
por el lucro, perdiendo el sentido de responsabilidad
hacia el bien común".
"Así pues, se debe garantizar siempre una
información precisa de los eventos, la explicación
completa de los hechos de interés público
y la presentación justa de los diversos puntos
de vista. La necesidad de sostener y apoyar la vida
matrimonial y familiar es de particular importancia,
precisamente porque se relaciona con el fundamento de
cada cultura y sociedad. En colaboración con
los padres, los medios de comunicación y las
industrias del espectáculo pueden ayudar en la
difícil pero altamente satisfactoria vocación
de educar a los niños, presentando modelos edificantes
de vida y amor humanos.
"Para que la presencia y la percepción de
los medios de comunicación sean positivas, deseo
reiterar la importancia de las tres condiciones indicadas
por mi venerado predecesor el Papa Juan Pablo II, y
que son necesarias para el servicio que esos medios
deben prestar al bien común: formación,
participación y diálogo".
"Estoy convencido de que un serio esfuerzo para
promover esas tres condiciones, redundará en
beneficio del sólido desarrollo de los medios
como una red de comunicación, comunión
y cooperación, ayudando a los hombres, mujeres
y niños. Esto facilitará que los medios
presten más atención a la dignidad de
la persona humana y a que sean más responsables
y abiertos a los demás, especialmente a los miembros
más necesitados y débiles de la sociedad".
El Papa termina recordando las palabras de San Pablo:
"Cristo es nuestra paz". "En él
somos uno. ¡Rompamos juntos los muros divisorios
de la hostilidad y construyamos la comunión de
amor según los designios que el Creador nos dio
a conocer por medio de su Hijo!" (V.I.S.24.1.2006)
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